08/09/2026
Quisiera hacer una pregunta y, al mismo tiempo, una solicitud respetuosa a EducaciónBC y a nuestra gobernadora Marina Del Pilar
¿Se ha considerado emitir alguna recomendación para que, durante estos días de temperaturas extraordinariamente altas en la region, las inasistencias de niñas y niños que estudian en planteles que no cuentan con aire acondicionado o con condiciones adecuadas de climatización puedan ser justificadas y quedar a criterio de los padres de familia?
No estoy hablando de suspender las clases de manera generalizada. Hablo de permitir que los padres podamos valorar las condiciones particulares de nuestros hijos y de sus escuelas sin que una decisión tomada para proteger su salud se convierta en una afectación académica.
En junio de este mismo año, con motivo de la inauguración del Mundial 2026, el Gobierno de Baja California determinó que la asistencia a clases fuera opcional, incluso en escuelas públicas y privadas, permitiendo que las familias decidieran si enviar o no a sus hijos sin consecuencias académicas.
Si fue posible otorgar esa consideración para que las familias pudieran disfrutar de un evento deportivo juntas, creo que es razonable preguntarnos:
¿Por qué no considerar una medida similar cuando estamos hablando de la salud de nuestros niños ante temperaturas extremas?
No todos los planteles cuentan con aire acondicionado. No todos los salones tienen las mismas condiciones y, sobre todo, no todos los niños reaccionan de la misma manera ante el calor.
Hay pequeños con alergias y problemas de piel que se agravan con el sudor y las altas temperaturas; otros son más susceptibles a la deshidratación, agotamiento o golpe de calor.
La educación es fundamental, pero también lo es garantizar condiciones seguras para recibirla.
Por ello, respetuosamente solicito a Educación BC y al Gobierno de Baja California considerar, al menos durante esta semana de altas temperaturas, que las familias cuyos hijos asisten a planteles sin climatización adecuada puedan decidir mantenerlos en casa y que estas inasistencias sean justificadas, comprometiéndonos, por supuesto, a mantenernos al corriente con las actividades académicas.
No se trata de dejar de estudiar.
Se trata de que ningún padre tenga que elegir entre cuidar la salud de su hijo y evitarle una falta escolar.
¿Otros padres de familia están viviendo esta misma situación?
28/08/2026
Últimamente he escuchado varias historias de personas que están atravesando burnout, agotamiento extremo o simplemente sintiendo que están llegando a su límite.
Y me ha hecho pensar.
Vivimos una época que nos exige muchísimo.
Más resultados. Más productividad. Más disponibilidad. Más responsabilidades.
Trabajamos para crecer profesionalmente, para cumplir nuestros compromisos, darle bienestar a nuestra familia y, por supuesto, también para disfrutar de aquello que hemos construido.
Y mientras podemos con todo, seguimos.
Quizá el problema aparece cuando construimos nuestra vida alrededor de la idea de que siempre podremos mantener el mismo ritmo.
Ganamos más y gastamos más. Mejoramos nuestro estilo de vida.
Asumimos nuevos compromisos porque hoy podemos pagarlos.
Y casi sin darnos cuenta, nuestra estabilidad comienza a depender de nuestra capacidad de seguir produciendo igual… año tras año.
Pero pocas veces nos hacemos una pregunta:
¿Hasta cuándo quiero —o podré— mantener este ritmo?
No creo que la respuesta sea dejar de ser ambiciosos, trabajar menos o dejar de disfrutar aquello por lo que hemos trabajado tanto.
Al contrario.
Creo que parte de construir una buena vida también debería ser prepararnos para tener, algún día, la posibilidad de elegir.
Elegir bajar el ritmo.
Elegir dedicar nuestro tiempo a otras cosas.
Elegir seguir trabajando porque queremos hacerlo y no únicamente porque necesitamos hacerlo.
Porque quizá el verdadero éxito no sea solamente llegar lejos profesionalmente.
Quizá también sea haber construido, durante el camino, la libertad de decidir cuándo es suficiente.
Y quizá valga la pena hacernos esa pregunta mientras todavía podemos elegir la respuesta.
13/08/2026
Feliz de haber ayudado a un cliente más a tomar una decisión informada sobre su futuro. 💛
A veces, una buena estrategia de retiro no consiste en invertir más, sino en saber dónde, cuándo y cuánto realmente vale la pena invertir.
Después de analizar su situación, encontramos que una de las opciones que estaba considerando habría representado un gasto importante sin generar el beneficio que esperaba.
Y precisamente para eso sirve una consultoría: para hacer números, comparar escenarios y tomar decisiones con información antes de comprometer nuestro dinero.
Cada caso es diferente. Lo que funciona para una persona puede no ser la mejor estrategia para otra.
Antes de invertir en tu pensión, analiza tus números. Una buena decisión hoy puede ahorrarte mucho dinero mañana.
Mayra Ojeda
Asesora Patrimonial y Protección Financiera