04/05/2019
Profesionales con responsabilidad.
Auditorías: Internas, Externas. Contabilidades, tramites y deligencias ante la SAT y Registro Mercantil
04/05/2019
Profesionales con responsabilidad.
04/05/2019
Profesionales con responsabidad.
04/05/2019
Un pensamiento teológico
16/01/2019
Que ingratitud no subirle nada al Salario mínimo.
17/01/2018
Salarios mínimos 2017 y 2018 para que comparen, sueldos no apegados a la realidad de la canasta básica que está arriba de Q 3,000.00.
15/09/2017
¿Quien ira en mi nombre dice el Señor.?
SALARIO MINIMO PUBLICADO EN EL DIARIO OFICIAL EL 30 DE DICIEMBRE 2016.
EL CUAL ENTRARA EN VIGENCIA A PARTIR DEL 1 DE ENERO DE 2017.
DIARIO 1= SALARIO MENSUAL 2=BONIFICACION 3=TOTAL 1 +2=3
AGRICOLA Q. 86.90 * 365/12 = Q.2643.2 + Q.250 = Q 2, 893.21
NO AGRGICOLA Q.86.90 * 365/12 = Q.2643.21 + Q.250 = Q.2, 893.21
MAQUILA Q.79.48 * 365/12 = Q.2417.52 + Q.250 = Q. 2, 667.52
Demos prioridad a la oración
INTRODUCCIÓN
El Señor Jesús habló de temas muy importantes durante su ministerio, pero siempre dio prioridad a la fe y a la oración. No solo enseñó sobre la oración, sino que también la practicó. En Marcos 1.35 Levantándose muy de mañana, siendo aún oscuro fue a un lugar solitario para orar. Como la oración era una prioridad en su vida, Jesús dedicaba tiempo diario para hablar a solas con su Padre celestial. Es de esa manera que compartía con Él sus preocupaciones y buscaba su voluntad diariamente.
DESARROLLO DEL SERMÓN
Como el Señor Jesús enfatizó la importancia de la oración mediante su propio ejemplo, nosotros también debemos hacer lo mismo.
La prioridad de la oración
La oración requiere de un tiempo sin interrupciones. Para evaluar nuestra vida de oración debemos hacernos las siguientes preguntas: ¿En qué lugar de nuestra lista de ocupaciones situamos el tiempo para orar? ¿Hemos separado un tiempo específico para hablar con el Señor, o solo oramos mientras hacemos otras actividades? ¿Oramos solamente para agradecer por los alimentos o cuando tenemos necesidad de algo? De las veinticuatro horas que el Señor nos regala, ¿cuánto tiempo dedicamos para orar?
Si descuidamos la oración pecamos contra Dios. Si somos negligentes en nuestra vida de oración nuestra fe se debilitará, no recibiremos lo que necesitamos y nos alejaremos del Señor.
La oración impacta nuestro día. Es al tener un encuentro en la mañana con el Señor, que nos prepara para lo que enfrentaremos durante ese día, pues solo Él conoce nuestro futuro. Ya sea que nos fortalezca para una situación difícil, o nos prepare para aceptar una nueva oportunidad.
Jesús enseña acerca de la oración. Cuando enseñó a sus discípulos a orar, les dio a ellos y también a nosotros un modelo a seguir con la oración que nos dejó en Lucas 11.1-4. 11: 1 Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos. 11:2 Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. 11:3 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. 11:4 Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. En el Sermón del Monte nos dice que debemos pedir, buscar y llamar con la expectativa de que recibiremos la respuesta de Dios (Mt 7.11). Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? Y para ayudarnos a comprender que nuestro Padre celestial solo nos da lo mejor, Jesús usa el ejemplo de un padre terrenal, el cual nunca le dará a su hijo una serpiente, cuando éste le pida un pez.
La oración aumenta nuestra comunión con el Señor. No solo vamos delante de su presencia para pedirle lo que necesitamos, sino para escuchar lo que desea decirnos. Nuestro Creador desea tener compañerismo con nosotros, y es por eso que debemos dedicar cada día un tiempo a solas con Él.
La oración se fortalece con la fe. Jesús nos enseñó que la fe y la oración van de la mano. Cada vez que el Señor responde a nuestras oraciones, nuestra fe crece. Pero si dudamos de Él, nuestras oraciones vendrán a ser como un automóvil lujoso sin ruedas, puede que sea hermoso, pero no nos servirá de mucho.
Dios concede las peticiones que están de acuerdo con su voluntad. Cuando nuestras peticiones están de acuerdo con las enseñanzas de Cristo, podemos estar convencidos de que nos concederá lo que hemos pedido. Aunque no siempre podemos discernir si nuestras peticiones están de acuerdo con la voluntad de Dios, o si hemos pedido con la motivación correcta, es Él quien se encarga de responderlas y de darnos lo que es mejor.
Las Sagradas Escrituras son un ancla para la oración. Si conocemos las promesas que el Señor nos ha dado en su Palabra, podemos pedirle con confianza. La Biblia nos enseña que si tenemos fe en Él y le pedimos sin dudar, recibiremos lo que es mejor (Mr 11.22-24). 11:22 Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. 11:23 Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.11:24 Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. De hecho, nos dice: “creed que lo recibiréis, y os vendrá” (v. 24). Cuando nuestras peticiones van de acuerdo con la voluntad del Señor, podemos agradecerle con confianza por aquello que hemos pedido mucho antes de que nos lo conceda.
Cómo darle prioridad a la oración.
Para que podamos tener una vida efectiva de oración, debemos dar los siguientes pasos:
Planificar el momento. Temprano en la mañana es el mejor tiempo para orar, pues lo haríamos antes de que comenzara nuestro día. Pero para hacer eso debemos seguir el ejemplo de Jesús, y levantarnos mucho antes de que los demás despierten.
Escoger el lugar. También necesitamos un lugar silencioso, donde no seremos interrumpidos al orar. Jesús se dirigió al desierto para pasar tiempo a solas con su Padre celestial. Pero la mayoría de nosotros podemos hacer uso de una habitación en nuestra casa. Ese lugar vendrá a ser como un altar donde nos reuniremos con Dios para compartirle nuestras preocupaciones y para fortalecer nuestra comunión con Él.
Creer que el Señor escucha nuestras oraciones. Podemos estar seguros de que Dios escucha nuestras plegarias, pues nunca desatiende las peticiones de sus hijos. Aunque no somos dignos de esto, podemos venir confiados ante su trono de gracia.
Interceder por las demás personas. Aunque no podamos ayudarles, el Señor sí puede hacerlo.
Confiar en el poder de Dios. Jesús nos dice que la oración de fe mueve montañas (Mr 11.23). 11:23 Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Podemos entonces vivir confiados en que:
Las dificultades más grandes pueden ser removidas si tenemos fe. No hay nada imposible para Dios. Él puede lidiar con cualquier desafío u obstáculo que venga a nuestra vida.
Podemos completar cualquier misión que esté de acuerdo a la voluntad de Dios, siempre y cuando tengamos fe en Él.
Orar por dirección. El Señor desea guiarnos hacia el plan que tiene para nuestra vida. Si le pedimos por dirección, puede que no nos muestre todo el plan, pero sí nos guiará al próximo paso que debemos dar. Debemos estar dispuestos a obedecer lo que ya nos ha revelado, para que así nos muestre más de lo que desea que hagamos.
Orar con la Palabra. La oración efectiva está basada en la Biblia. Si oramos sin hacer uso de la Palabra de Dios, puede que no pidamos sabiamente. Pero si leemos la Biblia diariamente, el Señor nos mostrará cómo orar sabiamente de acuerdo a su voluntad.
REFLEXIÓN
Si usted es como la mayoría de los creyentes, su vida de oración no es tan buena como quisiera. ¿Qué es lo que más le estorba en relación con la oración?
¿Acaso puede describir su tiempo de oración como una conversación entre usted y el Señor, o debe ser visto más como un monólogo? ¿De qué manera el orar con la Biblia abierta enriquece su comunión con Dios y determina sus peticiones?
El Salmo 37.4 37:4 Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.37:5 Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará. nos dice que al deleitarnos en el Señor se nos concederán las peticiones de nuestro corazón. ¿Qué significa deleitarnos en Dios? ¿Cómo puede esto cambiar nuestros deseos y aquello que incluimos en nuestras plegarias?
El POR QUE FLAQUEA NUESTRA FE
INTRODUCCIÓN
La fe es esencial, pues es necesaria para ser salvos.
Incluso después de haber aceptado a Cristo, los creyentes debemos vivir por fe. Puede que algunos tengan mucha fe, mientras que otros una fe pequeña. Pero también podemos llegar a poseer una fe que flaquea.
La fe genuina es la confianza y la convicción de que Dios hará aquello que nos ha prometido. Sin embargo, si ponemos nuestra mirada en las circunstancias y no en el Señor, puede que nuestra fe comience a flaquear.
Todos pasamos por situaciones como esas, pues Dios prueba nuestra fe, para fortalecerla.
DESARROLLO DEL SERMÓN
La carta de Santiago contiene consejos prácticos para aquellos que tienen una fe que flaquea en medio de las dificultades (1.1-8) 1:8 El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos. Si dudamos, somos comparados con las olas del mal que se mueven de un lado a otro. Santiago nos enseña que el hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos y no debe esperar recibir nada del Señor.
Se refiere a las personas que por momentos sienten una gran confianza en Dios, pero al poco tiempo, como consecuencia de las pruebas que enfrentan, comienzan a dudar que cumplirá lo que les ha prometido.
Tener preguntas no es necesariamente lo mismo que dudar. Cuando tenemos preguntas sobre algo es porque deseamos aumentar nuestro conocimiento, o queremos comprender lo que hemos escuchado del Señor. Pero cuando dudamos, dependemos de lo que vemos, escuchamos o sentimos, en vez de confiar en la Palabra de Dios. Es normal que tengamos preguntas o que dudemos al enfrentar problemas y dificultades.
Nuestro Padre celestial comprende nuestras necesidades y desea que acudamos a su presencia con nuestro dolor y confusión. Y espera que dediquemos tiempo para orar, escuchar su voz y meditar en lo que nos dice.
En ocasiones, el Señor fortalece nuestra fe al recordarnos su Verdad o la manera en la que nos bendijo en el pasado, mientras vivíamos un evento similar.
¿Por qué dudamos?
Sin importar el tiempo que llevamos en los caminos del Señor, hay situaciones que pueden hacer flaquear nuestra fe.
1) Por circunstancias que contradicen el razonamiento humano. Un buen ejemplo de esto fue la ocasión en la que Pedro caminó sobre las aguas. Tenía confianza al comenzar, pero apenas dejó de mirar a Jesús y puso sus ojos en las grandes olas que lo rodeaban, su razonamiento humano controló su mente y su fe flaqueó. Somos semejantes a Pedro cuando hacemos aquello que nuestro razonamiento nos indica, a pesar de que sabemos lo que Dios ha dicho al respecto. Por ejemplo, pareciera que al dar una parte de nuestro salario al Señor, no tendremos lo que necesitamos. Pero Jesús nos dice: “Dad, y se os dará” (Lc 6.38) Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.
Cada vez que nos dejemos guiar por nuestra lógica, perderemos bendiciones de Dios.
2) Por permitir que nuestros sentimientos dobleguen nuestra fe. Si el Señor nos llama para hacer algo que parece imposible, podemos estar convencidos de que nos capacitará para realizarlo. Sin embargo, si dudamos de sus promesas como consecuencia de nuestros temores, nos perderemos la oportunidad de obedecerlo. Contamos con el poder sobrenatural de Dios, pues el Espíritu Santo mora en nosotros; solo nos pide que le obedezcamos. No hemos sido llamados a vivir con temor, sino a vivir por fe.
3) Por no sentir a Dios. El Señor ha prometido cuidarnos, pero quizás eso no suceda de acuerdo a lo que esperamos. Puede que no sintamos al Señor en medio de nuestras pruebas, pero siempre está con nosotros. De acuerdo a Romanos 8.28, Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Dios ha prometido que todo lo que permite que ocurra es para el bien de los que le aman, de los que han sido llamados conforme a su propósito.
4) Por dejarnos guiar por malos consejos. Debemos ser cuidadosos al buscar consejos, mientras tratamos de discernir la voluntad de Dios. Algunos amigos se ofrecerán para orar por nosotros mientras buscamos la guía del Señor, pero otros solo nos dirán lo que deseamos escuchar, o la opinión personal que tienen sobre ese asunto.
5) Por enfocarnos en las circunstancias y no en Dios. Aún los pequeños problemas pueden ser un estorbo si permitimos que dominen nuestros pensamientos. Es por eso que siempre debemos ponerlos en las manos de Dios. Nuestro Padre celestial tiene el poder para lidiar con todo lo que venga a nuestra vida. La ansiedad y el miedo demuestran nuestra falta de confianza en el Señor.
6) Por ignorar la voluntad de Dios. Cuando Lázaro se enfermó, sus hermanas María y Marta llamaron a Jesús, pues tenían la confianza en que podía sanarlo. Creían saber la manera en la que Dios obraría en esa situación, pero el Señor tenía un plan mucho mejor. Retrasó su llegada, para así poder resucitar a Lázaro de la muerte. Debemos despojarnos de nuestros itinerarios, pues el tiempo de Dios es diferente al nuestro. Solamente Él conoce lo que es mejor para nuestra vida. Su tiempo es perfecto y nunca se olvida de sus hijos.
7) Por sentirnos culpables por pecados del pasado. Hay ocasiones en las que dudamos que Dios nos ha perdonado por algo que hicimos en el pasado. A pesar de que ya hemos sido perdonados, a veces seguimos llevando esa pesada carga sobre nosotros. El problema radica en nuestra incredulidad, pues 1 Juan 1.9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. nos dice que “si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. No hay nada que debamos hacer para ganarnos su perdón, pues Jesús ya pagó la deuda que teníamos como consecuencia de todos nuestros pecados. Y aunque puede que todavía tengamos que lidiar con las consecuencias, nuestra culpa ha sido quitada por el Señor.
8) Por dejarnos llevar por las asechanzas del diablo. En todo momento tratará de engañarnos y sembrará dudas en nuestra mente, para que no confiemos en las promesas que Dios nos ha dado en su Palabra (Jn 8.44). Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.
¿Cómo lidiar con las dudas?
Cada vez que enfrentamos situaciones que debilitan nuestra fe, debemos hacernos las siguientes preguntas:
A) ¿De dónde proceden estas dudas?
B) ¿Nos ha fallado Dios en el pasado?
C )¿No prometió Dios suplir todas nuestras necesidades (Fil 4.19)? Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
D)¿No nos dio el Espíritu Santo para ayudarnos a creer y capacitarnos para hacer todo lo que nos ha pedido (Jn 16.13)? Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.
E) ¿No nos ha prometido que estará con nosotros en todo momento (He 13.5)? Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré;
F) ¿Hay algo demasiado difícil para el Señor?
G) ¿Cuál es el precio que pagaremos como consecuencia de esa incredulidad?
REFLEXIÓN
1) ¿De qué manera podría describir su fe? ¿Acaso posee una fe poderosa, o una débil, o una que titubeante? ¿Qué es lo que le hace dudar de Dios?
2) ¿Cómo podría fortalecer la confianza que tiene en el Señor?
3) ¿Cuáles son las situaciones que le incitan a dudar de nuestro Padre celestial? ¿Qué pasajes de la Biblia están relacionados con esas situaciones?
4) ¿Ha tenido que tomar decisiones que determinarán su futuro? ¿Ha permitido que sea Dios quien le dirija en esos momentos, o se dejó guiar por su razonamiento o emociones? ¿Qué sucedió como resultado de su obediencia o desobediencia?
Fe y Obediencia = Bendición y Provisión.
¿Qué nos enseña nuestra necesidad constante de comida en cuanto a Dios y a nosotros mismos?
Opciones de lectura
¿Se ha preguntado usted alguna vez por qué Dios nos creó con la necesidad de alimentarnos constantemente, cuando pudo habernos diseñado sin tener la necesidad de comer? ¿Qué lecciones quiso enseñarnos? A lo largo de la historia, Dios utilizó muchas veces la comida para probar a su pueblo. De hecho, su primera prohibición tuvo que ver con una fruta: Adán y Eva podían comer de todos los árboles del huerto del Edén, menos del árbol de la ciencia del bien y del mal (Gn 2.16, 172:16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;2:17 más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.) Más tarde, probó a los israelitas humillándolos con hambre y alimentándolos después con maná. De esa manera, aprenderían la obediencia y sabrían que no solo de pan vive el hombre, sino de cada palabra que sale de la boca de Dios (Dt 8.2, 3) (2 Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.
8:3 Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.)
Nuestra necesidad constante de alimento tiene el propósito de enseñarnos que el Señor es nuestro Proveedor, y que debemos humillarnos, obedecer sus mandamientos y confiar en Él para satisfacer nuestras necesidades. A lo largo de gran parte de la historia, la ansiedad por tener suficiente para comer era habitual. Puesto que el hambre, los desastres naturales y las guerras amenazaban la producción de alimentos, muchas comunidades —especialmente agrarias— entendían su vulnerabilidad frente a la naturaleza y las acciones de los hombres. Sin embargo, en nuestra sociedad, donde la comida se encuentra disponible fácilmente, podríamos olvidarnos de que Dios es nuestro Proveedor. ¿Cuántos de nosotros vemos realmente a Dios como la única fuente de nuestro sustento diario?
¿Cuántos de nosotros vemos realmente a Dios como la única fuente de nuestro sustento diario?
Lea Deuteronomio (8.1-20) 8:1 Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viváis, y seáis multiplicados, y entréis y poseáis la tierra que Jehová prometió con juramento a vuestros padres. Deu 8:2 Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. Deu 8:3 Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre. Deu 8:4 Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta años. Deu 8:5 Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga. Deu 8:6 Guardarás, pues, los mandamientos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y temiéndole. Deu 8:7 Porque Jehová tu Dios te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas y montes;
Deu 8:8 tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel; Deu 8:9 tierra en la cual no comerás el pan con escasez, ni te faltará nada en ella; tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes sacarás cobre. Deu 8:10 Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado. Deu 8:11 Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; Deu 8:12 no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, Deu 8:13 y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; Deu 8:14 y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; Deu 8:15 que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal; Deu 8:16 que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien; Deu 8:17 y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. Deu 8:18 Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día. Deu 8:19 Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis. Deu 8:20 Como las naciones que Jehová destruirá delante de vosotros, así pereceréis, por cuanto no habréis atendido a la voz de Jehová vuestro Dios
Antes de abrir su Biblia, pídale al Espíritu Santo que le indique lo que quiere que usted aprenda de este pasaje. Lea el pasaje, y anote sus primeras impresiones: ¿Qué preguntas tiene? ¿Hay algo confuso? ¿Qué versículos hablan a su situación actual, y cómo lo hacen?
Después de salir de Egipto y entrar en el desierto, los israelitas fueron totalmente dependientes de Dios, porque Él les daba comida cada mañana en la forma de maná. Sin embargo, algunos de ellos no confiaban todavía en Él (vea Ex 16.11-30) 11 Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Éxo 16:12 Yo he oído las murmuraciones de los hijos de Israel; háblales, diciendo: Al caer la tarde comeréis carne, y por la mañana os saciaréis de pan, y sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios. Éxo 16:13 Y venida la tarde, subieron codornices que cubrieron el campamento; y por la mañana descendió rocío en derredor del campamento. Éxo 16:14 Y cuando el rocío cesó de descender, he aquí sobre la faz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una escarcha sobre la tierra. Éxo 16:15 Y viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto? porque no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo: Es el pan que Jehová os da para comer. Éxo 16:16 Esto es lo que Jehová ha mandado: Recoged de él cada uno según lo que pudiere comer; un gomer por cabeza, conforme al número de vuestras personas, tomaréis cada uno para los que están en su tienda. Éxo 16:17 Y los hijos de Israel lo hicieron así; y recogieron unos más, otros menos; Éxo 16:18 y lo medían por gomer, y no sobró al que había recogido mucho, ni faltó al que había recogido poco; cada uno recogió conforme a lo que había de comer. Éxo 16:19 Y les dijo Moisés: Ninguno deje nada de ello para mañana. Éxo 16:20 Mas ellos no obedecieron a Moisés, sino que algunos dejaron de ello para otro día, y crió gusanos, y hedió; y se enojó contra ellos Moisés. Éxo 16:21 Y lo recogían cada mañana, cada uno según lo que había de comer; y luego que el sol calentaba, se derretía. Éxo 16:22 En el sexto día recogieron doble porción de comida, dos gomeres para cada uno; y todos los príncipes de la congregación vinieron y se lo hicieron saber a Moisés. Éxo 16:23 Y él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es el santo día de reposo, el reposo consagrado a Jehová; lo que habéis de cocer, cocedlo hoy, y lo que habéis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana. Éxo 16:24 Y ellos lo guardaron hasta la mañana, según lo que Moisés había mandado, y no se agusanó, ni hedió. Éxo 16:25 Y dijo Moisés: Comedlo hoy, porque hoy es día de reposo para Jehová; hoy no hallaréis en el campo. Éxo 16:26 Seis días lo recogeréis; mas el séptimo día es día de reposo; en él no se hallará. Éxo 16:27 Y aconteció que algunos del pueblo salieron en el séptimo día a recoger, y no hallaron. Éxo 16:28 Y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes? Éxo 16:29 Mirad que Jehová os dio el día de reposo, y por eso en el sexto día os da pan para dos días. Estése, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día. Éxo 16:30 Así el pueblo reposó el séptimo día. Trataron de almacenar maná, aun cuando Él les había dicho que recogieran solamente la ración de un día; también desobedecieron al no recoger la cantidad doble antes del día de reposo, como les había ordenado. A pesar de la misericordiosa provisión del Señor, dudaban de Él, e incluso se quejaron del maná en varias ocasiones (Nm 11.5, 6). 11:5 Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos; Núm 11:6 y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos.
Su llegada a la tierra prometida desafió la fe de ese pueblo. El Señor les prometió cosechas abundantes y rebaños que se multiplicarían si obedecían sus mandamientos. Pero también les advirtió que esta prosperidad podría llevarlos a olvidarse de Él y a volverse orgullosos, creyendo que su abundancia era el resultado de sus propios esfuerzos.
Lea Génesis (41.14-57) 41:14 Entonces Faraón envió y llamó a José. Y lo sacaron apresuradamente de la cárcel, y se afeitó, y mudó sus vestidos, y vino a Faraón. Gén 41:15 Y dijo Faraón a José: Yo he tenido un sueño, y no hay quien lo interprete; mas he oído decir de ti, que oyes sueños para interpretarlos. Gén 41:16 Respondió José a Faraón, diciendo: No está en mí; Dios será el que dé respuesta propicia a Faraón. Gén 41:17 Entonces Faraón dijo a José: En mi sueño me parecía que estaba a la orilla del río; Gén 41:18 y que del río subían siete vacas de gruesas carnes y hermosa apariencia, que pacían en el prado. Gén 41:19 Y que otras siete vacas subían después de ellas, flacas y de muy feo aspecto; tan extenuadas, que no he visto otras semejantes en fealdad en toda la tierra de Egipto. Gén 41:20 Y las vacas flacas y feas devoraban a las siete primeras vacas gordas; Gén 41:21 y éstas entraban en sus entrañas, mas no se conocía que hubiesen entrado, porque la apariencia de las flacas era aún mala, como al principio. Y yo desperté. Gén 41:22 Vi también soñando, que siete espigas crecían en una misma caña, llenas y hermosas. Gén 41:23 Y que otras siete espigas menudas, marchitas, abatidas del viento solano, crecían después de ellas; Gén 41:24 y las espigas menudas devoraban a las siete espigas hermosas; y lo he dicho a los magos, mas no hay quien me lo interprete. Gén 41:25 Entonces respondió José a Faraón: El sueño de Faraón es uno mismo; Dios ha mostrado a Faraón lo que va a hacer. Gén 41:26 Las siete vacas hermosas siete años son; y las espigas hermosas son siete años: el sueño es uno mismo. Gén 41:27 También las siete vacas flacas y feas que subían tras ellas, son siete años; y las siete espigas menudas y marchitas del viento solano, siete años serán de hambre. Gén 41:28 Esto es lo que respondo a Faraón. Lo que Dios va a hacer, lo ha mostrado a Faraón. Gén 41:29 He aquí vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto. Gén 41:30 Y tras ellos seguirán siete años de hambre; y toda la abundancia será olvidada en la tierra de Egipto, y el hambre consumirá la tierra. Gén 41:31 Y aquella abundancia no se echará de ver, a causa del hambre siguiente la cual será gravísima.
Gén 41:32 Y el suceder el sueño a Faraón dos veces, significa que la cosa es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura a hacerla. Gén 41:33 Por tanto, provéase ahora Faraón de un varón prudente y sabio, y póngalo sobre la tierra de Egipto. Gén 41:34 Haga esto Faraón, y ponga gobernadores sobre el país, y quinte la tierra de Egipto en los siete años de la abundancia. Gén 41:35 Y junten toda la provisión de estos buenos años que vienen, y recojan el trigo bajo la mano de Faraón para mantenimiento de las ciudades; y guárdenlo. Gén 41:36 Y esté aquella provisión en depósito para el país, para los siete años de hambre que habrá en la tierra de Egipto; y el país no perecerá de hambre. Gén 41:37 El asunto pareció bien a Faraón y a sus siervos, Gén 41:38 y dijo Faraón a sus siervos: ¿Acaso hallaremos a otro hombre como éste, en quien esté el espíritu de Dios? Gén 41:39 Y dijo Faraón a José: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú. Gén 41:40 Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú. Gén 41:41 Dijo además Faraón a José: He aquí yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto. Gén 41:42 Entonces Faraón quitó su anillo de su mano, y lo puso en la mano de José, y lo hizo vestir de ropas de lino finísimo, y puso un collar de oro en su cuello; Gén 41:43 y lo hizo subir en su segundo carro, y pregonaron delante de él: ¡Doblad la rodilla!; y lo puso sobre toda la tierra de Egipto. Gén 41:44 Y dijo Faraón a José: Yo soy Faraón; y sin ti ninguno alzará su mano ni su pie en toda la tierra de Egipto. Gén 41:45 Y llamó Faraón el nombre de José, Zafnat-panea; y le dio por mujer a Asenat, hija de Potifera sacerdote de On. Y salió José por toda la tierra de Egipto. Gén 41:46 Era José de edad de treinta años cuando fue presentado delante de Faraón rey de Egipto; y salió José de delante de Faraón, y recorrió toda la tierra de Egipto. Gén 41:47 En aquellos siete años de abundancia la tierra produjo a montones. Gén 41:48 Y él reunió todo el alimento de los siete años de abundancia que hubo en la tierra de Egipto, y guardó alimento en las ciudades, poniendo en cada ciudad el alimento del campo de sus alrededores. Gén 41:49 Recogió José trigo como arena del mar, mucho en extremo, hasta no poderse contar, porque no tenía número. Gén 41:50 Y nacieron a José dos hijos antes que viniese el primer año del hambre, los cuales le dio a luz Asenat, hija de Potifera sacerdote de On. Gén 41:51 Y llamó José el nombre del primogénito, Manasés; porque dijo: Dios me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre. Gén 41:52 Y llamó el nombre del segundo, Efraín; porque dijo: Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción. Gén 41:53 Así se cumplieron los siete años de abundancia que hubo en la tierra de Egipto. Gén 41:54 Y comenzaron a venir los siete años del hambre, como José había dicho; y hubo hambre en todos los países, mas en toda la tierra de Egipto había pan. Gén 41:55 Cuando se sintió el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó a Faraón por pan. Y dijo Faraón a todos los egipcios: Id a José, y haced lo que él os dijere. Gén 41:56 Y el hambre estaba por toda la extensión del país. Entonces abrió José todo granero donde había, y vendía a los egipcios; porque había crecido el hambre en la tierra de Egipto. Gén 41:57 Y de toda la tierra venían a Egipto para comprar de José, porque por toda la tierra había crecido el hambre.
Del mismo modo que el relato del desierto enseña que confiar en Dios es fundamental para la provisión diaria, la Biblia nos revela cómo la planificación a largo plazo requiere fe. En Génesis 41, José estaba siguiendo las instrucciones de Dios al acumular comida para una nación (no solo para su supervivencia personal); otras partes de la Biblia enseñan claramente la importancia de proveer para nuestra familia. Quizás la verdadera prueba de fe está en nuestra motivación para prepararnos para el futuro: ¿Confiamos en que Dios es nuestro proveedor? ¿O acumulamos por temor o codicia?
Niebla de la mañana
Lea Lucas (12.13-48) 13 Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. Luc 12:14 Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? Luc 12:15 Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. Luc 12:16 También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Luc 12:17 Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Luc 12:18 Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; Luc 12:19 y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Luc 12:20 Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Luc 12:21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios. Luc 12:22 Dijo luego a sus discípulos: Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis. Luc 12:23 La vida es más que la comida, y el cuerpo que el vestido. Luc 12:24 Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen despensa, ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves? Luc 12:25 ¿Y quién de vosotros podrá con afanarse añadir a su estatura uncodo? Luc 12:26 Pues si no podéis ni aun lo que es menos, ¿por qué os afanáis por lo demás? Luc 12:27 Considerad los lirios, cómo crecen; no trabajan, ni hilan; mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. Luc 12:28 Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo, y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? Luc 12:29 Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud. Luc 12:30 Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas. Luc 12:31 Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas. Luc 12:32 No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. Luc 12:33 Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye. Luc 12:34 Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Luc 12:35 Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas; Luc 12:36 y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran en seguida. Luc 12:37 Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles. Luc 12:38 Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos. Luc 12:39 Pero sabed esto, que si supiese el padre de familia a qué hora el ladrón había de venir, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa. Luc 12:40 Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá. Luc 12:41 Entonces Pedro le dijo: Señor, ¿dices esta parábola a nosotros, o también a todos? Luc 12:42 Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración? Luc 12:43 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. Luc 12:44 En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes. Luc 12:45 Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse, Luc 12:46 vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles. Luc 12:47 Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Luc 12:48 Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.
La parábola de Jesús en los versículos 35-48 enseña que ninguna cantidad de preparación para el futuro es una garantía de seguridad. El objetivo no debe ser tener muchos bienes materiales, sino acumular tesoros en el cielo. Es por eso que Cristo nos dice que no nos preocupemos por la comida, sino que busquemos primeramente su reino. Después nos dará todo lo que necesitemos para vivir. Creer verdaderamente esta promesa hace que estemos dispuestos a compartir generosamente nuestros bienes, en lugar de preocuparnos por si tendremos suficiente para nosotros. El Señor Jesús nos pide que nos enfoquemos en ser buenos mayordomos de todo lo que Él nos confía. Lo cual implica obedecer sus instrucciones y servirnos unos a otros.
Reflexione
•Ya sea abundante o escasa la comida, Dios quiere que confiemos en Él. ¿Cómo respondió el apóstol Pablo a estas dos condiciones en Filipenses 4.10-12? 10 En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. Flp 4:11 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Flp 4:12 Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. ¿Con qué deberíamos estar contentos, de acuerdo con 1 Timoteo 6.6-10? 6:6 Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; 1Ti 6:7 porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. 1Ti 6:8 Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. 1Ti 6:9 Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; 1Ti 6:10 porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.
•Confiarle al Señor nuestro pan de cada día no es ser irresponsables. ¿Qué podemos aprender de las hormigas en Proverbios (6.6-11), Pro 6:6 Ve a la hormiga, oh perezoso, Mira sus caminos, y sé sabio; Pro 6:7 La cual no teniendo capitán, Ni gobernador, ni señor, Pro 6:8 Prepara en el verano su comida, Y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. Pro 6:9 Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? Pro 6:10 Un poco de sueño, un poco de dormitar, Y cruzar por un poco las manos para reposo; Pro 6:11 Así vendrá tu necesidad como caminante,
Y tu pobreza como hombre armado. y de las instrucciones de Pablo en 2 Tesalonicenses 3.6-12? :6 Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros. 2Ts 3:7 Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros, 2Ts 3:8 ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros; 2Ts 3:9 no porque no tuviésemos derecho, sino por daros nosotros mismos un ejemplo para que nos imitaseis. 2Ts 3:10 Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma. 2Ts 3:11 Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno. 2Ts 3:12 A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando sosegadamente, coman su propio pan.
•La irresponsabilidad es un extremo, pero la autosuficiencia también lo es. De acuerdo con Deuteronomio (8.16-18), 16 que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien;
Deu 8:17 y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza.
Deu 8:18 Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día. ¿cuál es el origen de toda nuestra provisión?
El objetivo no debe ser tener muchos bienes materiales, sino acumular tesoros en el cielo.
Responda
•¿Cree usted que confiarle a Dios nuestra provisión es más fácil en tiempos de necesidad o en tiempos de abundancia?
•Con tanta inestabilidad en el mundo, algunas personas han llegado a pensar que almacenar alimentos es la solución. ¿Cree usted que este enfoque demuestra falta de fe en la provisión de Dios, o manifiesta obediencia a su mandamiento de que proveamos para nuestra familia?
•Una manera de determinar si estamos confiando en el Señor en cuanto a lo que necesitamos es examinando nuestro corazón. ¿Qué sentimientos y motivos podrían revelar si confiamos o dudamos de Él?
Repase
•Tener comida abundante y fácil de conseguir puede hacer que nos sintamos seguros, pero la verdadera seguridad se encuentra solamente en el Señor. En vez de pedir por el pan nuestro de cada día, pídale a Dios que le haga consciente de su total dependencia de Él. Y cuando reciba su sueldo, dé gracias al Señor por darle la capacidad de trabajar para poder así comprar la comida que necesita.
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